Acusación de narcotráfico contra funcionario mexicano detona cisma dentro del partido gobernante
Por Diego Oré
CIUDAD DE MÉXICO, 6 mayo (Reuters) - La acusación formal de Estados Unidos presentada la semana pasada contra varios políticos mexicanos, incluido el gobernador de Sinaloa, por probables vínculos con cárteles de la droga, está provocando un división en el partido gobernante Morena, donde las facciones se enfrentan por cómo responder a las acusaciones, lo que representa un desafío importante para la presidenta Claudia Sheinbaum.
Públicamente, Sheinbaum ha denunciado la injerencia estadounidense y ha afirmado que las pruebas que México ha visto hasta ahora no son suficientes para arrestar y extraditar a los 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de conspirar con el Cártel de Sinaloa para traficar drogas a Estados Unidos.
Pero tras bambalinas, se ha desatado una acalorada disputa que refleja las divisiones preexistentes dentro del partido gobernante, dijeron a Reuters tres miembros de alto rango de Morena. La disputa gira en torno al futuro del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, un influyente político de Morena que dimitió temporalmente a fines de la semana pasada mientras se lleva a cabo una investigación local en su contra. El político, de 76 años, niega haber cometido alguna irregularidad.
Rocha es el primer funcionario en ejercicio de alto perfil acusado por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico. En el pasado, los fiscales estadounidenses habían acusado a políticos mexicanos de corrupción, pero generalmente solo después de que dejaban el cargo.
Según las fuentes, la poderosa facción de Morena leal al expresidente Andrés Manuel López Obrador, fundador y líder de facto del movimiento, se ha opuesto vehementemente a cualquier acción que pueda considerarse una cesión ante la presión estadounidense.
Esa facción, encabezada por los hermanos Lenia y Martí Batres, ministra de la Suprema Corte y director del organismo público que administra los servicios de salud y seguridad social de los trabajadores del Estado, respectivamente; e Ignacio Mier y Ricardo Monreal, líderes de Morena en el Congreso, se oponía a la renuncia de Rocha, creyendo que debía permanecer en su cargo hasta que se probaran en México las acusaciones de vínculos con cárteles, un proceso incierto que podría durar años. El grupo también considera cualquier solicitud de extradición a Estados Unidos como una traición a la soberanía mexicana. Rocha es un antiguo aliado de López Obrador.
Del otro lado de la disputa se encuentra un grupo creciente e influyente de líderes jóvenes, encabezado por la nueva presidenta del partido, Ariadna Montiel, que ve en la acusación contra Rocha una oportunidad para combatir finalmente la corrupción dentro de las filas del partido gobernante. Esta facción se alinea más naturalmente con Sheinbaum, aunque la mandataria sigue en deuda con su predecesor y mentor, cuya abrumadora popularidad le aseguró la victoria electoral.
Ni Morena ni la Presidencia respondieron a solicitudes de comentarios.
Según funcionarios y analistas políticos, este enfrentamiento representa una posible encrucijada para Morena. Lo que está en juego, afirman, es la supermayoría del partido gobernante en el Congreso, formada mediante una coalición con el Partido del Trabajo y el Partido Verde. Cualquier indicio de división interna también podría perjudicar a Morena en las urnas en los comicios intermedios del 2027, en los que se renovarán la Cámara de Diputados y las gubernaturas de poco más de la mitad de los estados del país, además de miles de cargos menores.
"Puertas adentro, las fracturas en el partido son evidentes", dijo un dirigente de alto nivel de Morena alineado con López Obrador. "Está claro que lo que suceda con Rocha tendrá un impacto en el futuro de Morena", agregó.
MORENA, ¿LA ESPERANZA DE MÉXICO?
En los últimos ocho años, Morena se ha convertido en el partido dominante de México. Junto con sus aliados, actualmente gobierna el 75% de los estados, cuenta con una amplia mayoría en ambas cámaras del Congreso y controla casi la mitad de los 2,400 municipios del país.
Pero a pesar de que López Obrador obtuvo una victoria aplastante en 2018 con la promesa de acabar con la corrupción y la impunidad, su gobierno se vio acosado por señalamientos de una relación demasiado cercana con los violentos cárteles de la droga del país.
Para Sheinbaum, ahora no hay decisiones fáciles.
Por un lado, la percepción pública de que ha traicionado a López Obrador al complacer a Estados Unidos podría perjudicar la posición política de Morena. Pero los mexicanos también están cada vez más indignados por la corrupción y la supuesta colusión entre políticos y el crimen organizado, especialmente en lugares devastados por la violencia de los cárteles como Sinaloa. Si se percibe que Sheinbaum hace la vista gorda o encubre graves acusaciones, su credibilidad podría verse seriamente dañada.
"Es una posición incómoda", dijo Antonio Ocaranza, consultor y exportavoz del expresidente Ernesto Zedillo, quien gobernó México de 1994 a 2000.
"Satisfacer a Estados Unidos tiene un alto costo político. Aunque no acceda a una extradición, Sheinbaum tendrá mayor presión de demostrar que ataca la corrupción dentro de su gobierno y el 'pipeline' de personajes igual de expuestos a investigaciones de Estados Unidos es abultado", agregó.
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