
Por Samia Nakhoul
DUBÁI, 11 mar (Reuters) - Puede que Estados Unidos haya dado el pistoletazo de salida a la guerra contra Irán, pero serán los países productores de petróleo del golfo Pérsico los que paguen el precio, según fuentes y analistas de la región, lo que pone de manifiesto el malestar en las relaciones entre una región atacada por Teherán y la superpotencia de la que depende para su protección.
Entre bastidores, crece el resentimiento en las capitales árabes del golfo Pérsico por verse arrastradas a una guerra que no iniciaron ni respaldaron, pero por la que ahora están pagando económica y militarmente, con aeropuertos, hoteles, puertos e instalaciones militares y petroleras afectadas por los ataques iraníes, según tres fuentes regionales, que no quisieron ser identificadas porque no estaban autorizadas a hablar públicamente.
"No es nuestra guerra. No queríamos este conflicto, pero estamos pagando el precio en nuestra seguridad y nuestra economía", dijo a Reuters Ebtesam Al-Ketbi, presidenta del Emirates Policy Center.
Eso no significa que Irán sea "inocente", agregó. Los Gobiernos del golfo Pérsico habían asegurado a Teherán que no permitirían que Washington usara sus territorios o su espacio aéreo en la guerra. Sin embargo, Irán ha lanzado oleadas de ataques con drones y misiles en toda la región a pesar de esas garantías, lo que ha minado la confianza empresarial en el proceso.
EL ESCENARIO POSTERIOR A LA GUERRA ES OTRA PREOCUPACIÓN
Mientras crece la inquietud sobre el presidente estadounidense Donald Trump por un conflicto que muchos creen que inició sin consultar, algunas fuentes regionales sostienen que, habiendo iniciado la guerra, Washington debería ahora llevarla a un final que elimine lo que consideran una amenaza iraní persistente en sus fronteras.
"Si Estados Unidos abandona la guerra ahora sin alcanzar la victoria, será como abandonar a un león herido", dijo Ketbi. "Irán seguirá siendo una amenaza para la región, capaz de volver a atacar. Y si el régimen se derrumba, dejando un vacío de poder, los Estados vecinos sufrirán las consecuencias".
Cuando se le pidió su opinión, la Casa Blanca dijo que los ataques de Estados Unidos e Israel habían reducido los ataques con misiles de represalia de Irán en un 90%, "destruyendo su capacidad para disparar estas armas o fabricar más".
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, añadió que Trump estaba en estrecho contacto con sus socios de Oriente Medio y que los ataques de Irán contra sus vecinos ponían de relieve por qué había que eliminar la amenaza.
Los Estados del golfo Pérsico no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, fue asesinado el primer día de la guerra. Teherán respondió atacando a Israel y a los Estados del golfo Pérsico que albergan instalaciones militares estadounidenses, lo que detuvo efectivamente los envíos de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el GNL del mundo.
En toda la región, el cierre del espacio aéreo ha provocado la cancelación de unos 40.000 vuelos, lo que supone la mayor interrupción del tráfico aéreo mundial desde la pandemia de COVID-19. Mientras tanto, el turismo del golfo Pérsico también se está viendo afectado, lo que pone en peligro la imagen cuidadosamente construida de la región como un destino vacacional seguro y de alta gama.
LOS ESTADOS DEL GOLFO PROYECTAN RESOLUCIÓN Y REEVALÚAN LA SEGURIDAD
En medio de la agitación, los Estados del golfo Pérsico han tratado de proyectar calma y determinación. El presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan, dijo el viernes que su país se encontraba en tiempo de guerra, pero que estaba bien, y dijo a sus enemigos que no era una presa fácil, en sus primeras declaraciones públicas desde que Irán lanzó misiles contra los EAU.
Analistas dicen que la guerra ha llevado a los Estados del Golfo a reevaluar tanto su dependencia de Washington en materia de seguridad como la posibilidad de llegar a un acuerdo con Teherán sobre nuevos acuerdos de seguridad regional, a pesar de que la confianza en Irán se ha derrumbado.
Durante décadas, las relaciones entre Washington y los Estados del golfo Pérsico se basaron en un intercambio implícito: la energía y el capital del Golfo —incluidos cientos de miles de millones de dólares gastados en armas, tecnología avanzada y bienes y servicios estadounidenses— a cambio de la protección de Estados Unidos, según Fawaz Gerges, de la London School of Economics.
Gerges afirmó que la guerra había sacudido esas suposiciones. Ahora, dijo, los Estados del Golfo acelerarán sus esfuerzos por diversificar sus alianzas exteriores y de seguridad, al darse cuenta de que "no pueden confiar realmente en Estados Unidos para proteger su energía, su petróleo, su gas, su población y su soberanía".
Las últimas dudas del golfo Pérsico sobre Washington se hacen eco de la inquietud que se siente en Arabia Saudí por el hecho de que Estados Unidos no haya tomado represalias contra Irán tras el ataque con drones y misiles perpetrado en 2019 contra las instalaciones petroleras de Abqaiq y Khurais del reino. Washington y Riad culparon de los ataques a Teherán, que negó su responsabilidad.
Abdulaziz Sager, presidente del Centro de Investigación del Golfo, en Arabia Saudí, dijo que Washington no había preparado medidas de protección para sus aliados regionales ni garantizado el flujo de petróleo y gas en tiempo de guerra, y señaló que el costo para las economías de los Estados del Golfo es "horrible».
UN EMPRESARIO DENUNCIA QUE "SE ESTÁ ARRASTRANDO AL GOLFO A UN CONFLICTO"
Sager dijo que la guerra había demostrado los límites de confiar únicamente en garantías de seguridad externas, en particular de Estados Unidos, y añadió que los países del Golfo deben reforzar sus propias capacidades de defensa y prepararse para futuras crisis.
"Las potencias externas también tienden a tomar decisiones basadas en sus propios intereses estratégicos y no en los del Golfo. Como resultado, es probable que los Estados del Golfo adopten un enfoque más cauto y equilibrado en sus relaciones tanto con Irán como con los principales socios internacionales", añadió Sager.
En una inusual reprimenda pública, el destacado empresario emiratí Khalaf Al Habtoor cuestionó los objetivos de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
"Si los ataques tenían como objetivo contener a Irán, ¿se tuvieron en cuenta las consecuencias regionales, o se ignoró simplemente el costo de arrastrar al Golfo a un conflicto en el que no participaba?", dijo Al Habtoor, fundador del Grupo Al Habtoor.
El presidente ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió el martes de que la continua interrupción del transporte marítimo a través de Ormuz tendría "consecuencias catastróficas" para los mercados petroleros.
Sin embargo, la Guardia Revolucionaria de Irán dijo que no permitiría que se transportara "ni un litro de petróleo" desde Oriente Medio si continuaban los ataques de Estados Unidos e Israel. Trump ha advertido de que Washington golpearía con más fuerza a Irán si bloquea las exportaciones de petróleo.
Fuentes cercanas a los círculos gubernamentales árabes del Golfo dicen que la frustración con Trump es profunda en toda la región. Muchos creen que arrastró al golfo Pérsico a una guerra en gran medida impulsada por Israel, sin compartir un plan y actuando de forma precipitada y sin sopesar plenamente las consecuencias políticas y económicas para los aliados.
Una fuente del Golfo familiarizada con la formulación de políticas estadounidenses dijo que las decisiones se tomaron en un pequeño círculo cercano a Trump que opera en gran medida fuera de los canales políticos tradicionales de Estados Unidos.
"Son empresarios y negociadores, no políticos de carrera", dijo la fuente, añadiendo que este enfoque dejó a los socios del golfo Pérsico expuestos a las consecuencias de las decisiones de este círculo.