
Por Kanishka Singh
WASHINGTON, 2 mar (Reuters) - El Departamento del Interior de Estados Unidos dijo que la base de datos que revelaba cómo el Gobierno del presidente Donald Trump planeaba revisar la información sobre episodios clave de la historia estadounidense en parques nacionales era deliberativa y que los empleados que la hicieron pública "rendirán cuentas".
Una base de datos interna del Gobierno, publicada por primera vez por el Washington Post y colgada en dos sitios web públicos el lunes, reveló el alcance de los esfuerzos del Gobierno de Trump por revisar o eliminar información sobre la historia afroestadounidense, los derechos LGBTQ+, el cambio climático y otros temas en cientos de parques nacionales.
"La narrativa que se está promoviendo es falsa y estos borradores, documentos internos deliberativos, no representan la acción final tomada por el departamento", dijo un portavoz del Departamento del Interior. El Servicio de Parques Nacionales forma parte del Departamento del Interior.
Trump ha puesto en el punto de mira a las instituciones culturales e históricas —desde museos hasta monumentos y parques nacionales— para eliminar lo que él denomina ideología "antiestadounidense ".
Sus declaraciones y decretos han llevado al desmantelamiento de exposiciones sobre la esclavitud, la restauración de estatuas confederadas y otras medidas que, según los defensores de los derechos civiles, podrían revertir décadas de progreso.
El portavoz del Departamento del Interior alegó que los documentos de trabajo internos fueron editados de forma engañosa antes de su publicación. El portavoz también calificó la publicación de inapropiada e ilegal, sin especificar la ley que supuestamente infringía.
"Los empleados que alteraron los registros internos y los filtraron con el fin de perjudicar al Gobierno de Trump rendirán cuentas", añadió el portavoz.
El Gobierno de Trump ha tratado de sofocar la disidencia interna dentro de las agencias gubernamentales y ha tomado medidas contra los empleados que han criticado sus medidas.
El año pasado, algunos empleados de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) fueron suspendidos después de firmar una carta abierta contra la dirección de la agencia, mientras que algunos empleados de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) fueron despedidos después de firmar una carta en la que criticaban las acciones del Gobierno.