
Por Gram Slattery y Simon Lewis
PALM BEACH/WASHINGTON, 3 ene (Reuters) - La decisión del presidente Donald Trump de atacar Venezuela, arrestar a su presidente y dirigir de manera temporal el país marca un sorprendente cambio para un político que durante mucho tiempo criticó a otros por extralimitarse en asuntos exteriores y prometió evitar enredos extranjeros.
Su visión de la implicación de Estados Unidos en Venezuela, esbozada en una conferencia de prensa, dejó abierta la posibilidad de más acciones militares, una implicación continua en la política y la industria petrolera de ese país y "botas sobre el terreno".
El término sugiere un despliegue militar del tipo que los presidentes suelen evitar por temor a provocar reacciones políticas internas.
"Vamos a dirigir el país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa", afirmó Trump, sin dejar entrever hasta dónde está dispuesto a llegar para hacerse con el control de Venezuela, donde los principales colaboradores de Nicolás Maduro parecen seguir en el poder.
Ya en su toma de posesión para un segundo mandato el pasado enero, Trump dijo a sus partidarios: "Mediremos nuestro éxito no sólo por las batallas que ganemos, sino también por las guerras que terminemos y, quizá lo más importante, por las guerras en las que nunca nos metamos".
Desde entonces, Trump ha bombardeado objetivos en Siria, Irak, Irán, Nigeria, Yemen y Somalia, ha destruido decenas de presuntos barcos de narcotraficantes en el mar Caribe y el océano Pacífico y ha amenazado veladamente con invadir Groenlandia y Panamá.
El ataque nocturno a Venezuela fue su acción militar exterior más agresiva hasta la fecha, golpeando Caracas y otras partes del país y capturando a Maduro y a su esposa para que se enfrenten a cargos de narcotráfico en Nueva York.
Estos acontecimientos contrarrestaron algunas esperanzas republicanas de que el presidente se centrara más en las preocupaciones internas de los votantes: la asequibilidad, la sanidad y la economía.
Trump dijo en la rueda de prensa que intervenir en Venezuela está en línea con su política de "Estados Unidos primero".
"Queremos rodearnos de buenos vecinos. Queremos rodearnos de estabilidad. Queremos rodearnos de energía", dijo, refiriéndose a las reservas de petróleo de Venezuela.
No obstante, lo que está en juego con esta apuesta política quedó reflejado en una publicación en las redes sociales de la legisladora republicana Marjorie Taylor Greene, que rompió recientemente con Trump por lo que, según ella, ha sido su alejamiento de la retórica de limitar las aventuras en el extranjero.
"Esto es lo que muchos en MAGA pensaban que habían votado para acabar. Vaya si nos equivocamos", señaló.
La continua atención de Trump a los asuntos exteriores proporciona combustible a los demócratas para criticar a Trump antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre, cuando es probable que el control de ambas cámaras del Congreso se decida en unas pocas contiendas en todo el país.
Los republicanos controlan ambas cámaras por estrecho margen en estos momentos, lo que da al presidente mano libre en gran medida para promulgar su agenda.
"Permítanme ser claro, Maduro es un dictador ilegítimo, pero lanzar una acción militar sin autorización del Congreso, sin un plan federal para lo que viene después, es imprudente", dijo el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, en una llamada con periodistas.
Trump ha trabajado para poner fin a varios conflictos en el extranjero, incluidos los de Ucrania y Gaza, mientras presiona para obtener el Premio Nobel de la Paz. Pero las acciones militares de Estados Unidos tienden a atraer más la atención pública e históricamente han conllevado un mayor riesgo político para los presidentes y sus partidos.
Las encuestas han demostrado que, antes del ataque, la perspectiva de una acción militar en Venezuela era impopular, con aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses apoyando la fuerza para deponer a Maduro, según una encuesta de Reuters/Ipsos de noviembre.
DEBATE REPUBLICANO
El principal diplomático de Trump y asesor de seguridad nacional, Marco Rubio, llamó a varios miembros del Congreso a primera hora del sábado en un esfuerzo por mitigar la oposición a la acción militar.
Mike Lee, un prominente senador de tendencia libertaria, cuestionó inicialmente que el Gobierno emprendiera una acción militar sin una declaración de guerra o autorización para el uso de la fuerza militar, pero escribió en X que concluyó que es probable que la operación entre dentro de la autoridad presidencial tras hablar con Rubio.
Para un presidente que se ha contrastado constantemente con los "neoconservadores" republicanos de finales del siglo XX, la política exterior de Trump ha desarrollado sorprendentes similitudes con la de sus predecesores.
En 1983, bajo el mandato de Ronald Reagan, Estados Unidos invadió Granada, alegando que el gobierno de entonces era ilegítimo, una afirmación que Trump también ha hecho con respecto a Maduro.
En 1989, George H. W. Bush invadió Panamá para derrocar al dictador Manuel Noriega, quien, al igual que Maduro, era buscado por Estados Unidos por cargos de narcotráfico. En ese caso, Washington instaló al sustituto de Noriega.
Elliott Abrams, quien se desempeñó como enviado para Venezuela en el primer mandato de Trump, dijo que no cree que el presidente esté corriendo un riesgo político en casa al derrocar a Maduro y que "tiene mucho margen mientras no mueran tropas estadounidenses". No obstante, reconoció que "no sé lo que significa dirigir Venezuela".
"Ha hecho lo correcto al destituir a Maduro", dijo Abrams, del centro de estudios Council on Foreign Relations. "La pregunta es si hará lo correcto al apoyar la democracia en Venezuela".
Brett Bruen, exasesor de política exterior del gobierno de Barack Obama, dijo que Estados Unidos podría verse ahora absorbido por la supervisión de un complejo proceso de transición.
"No veo ninguna versión corta de esta historia", dijo Bruen, ahora jefe de Global Situation Room, una consultora de asuntos internacionales. "Estados Unidos se verá enredado en Venezuela, pero también tendrá que lidiar con nuevos problemas relacionados con sus vecinos".