Por Trevor Hunnicutt, Gram Slattery y Steve Holland
WASHINGTON, 2 abr (Reuters) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo en un discurso televisado el miércoles por la noche que el ejército estadounidense casi había alcanzado sus objetivos en Irán, pero no ofreció un calendario claro para poner fin a la guerra, que ya dura un mes, y prometió bombardear el país hasta devolverlo a la "Edad de Piedra".
Ante una opinión pública estadounidense recelosa de la guerra, unos índices de popularidad en descenso y la presión de algunos aliados para que expusiera sus objetivos bélicos en términos más precisos y coherentes, Trump dijo que Estados Unidos había destruido la Armada y la Fuerza Aérea iraníes, y había paralizado sus programas de misiles balísticos y nucleares.
Sin embargo, se negó a presentar un plan concreto para poner fin a la guerra, que está en su quinta semana, más allá de afirmar que Estados Unidos terminaría el trabajo "muy rápido".
"Tenemos todas las cartas", dijo Trump desde la Casa Blanca en su primer discurso en horario de máxima audiencia desde que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra el 28 de febrero. "Ellos no tienen ninguna".
Trump pasó de puntillas por algunos asuntos importantes sin resolver, como la situación del uranio enriquecido de Irán y el acceso a través del estrecho de Ormuz, una vía para el suministro mundial de petróleo que Irán ha cerrado en la práctica.
El estrecho, dijo, se abriría "de forma natural" una vez que la guerra terminara.
El discurso de 19 minutos de Trump aportó pocas novedades y ofreció escasas garantías a los estadounidenses y a los aliados de EEUU, que están sintiendo un dolor cada vez mayor en las gasolineras y una creciente impaciencia con la guerra.
Las acciones retrocedían, el dólar se fortalecía y el petróleo avanzaba poco después de los comentarios de Trump, lo que refleja la opinión generalizada de que es probable que el conflicto se prolongue durante algún tiempo.
"DE VUELTA A LA EDAD DE PIEDRA"
El presidente y sus asesores han ofrecido explicaciones y plazos cambiantes sobre el conflicto, así como sobre lo que exigirán a Irán para que este termine. Aunque describió a Irán como militarmente neutralizado, Trump también dijo el miércoles por la noche que Estados Unidos golpearía duramente al país durante otras dos o tres semanas.
Si los nuevos líderes del país no negociaban de forma satisfactoria, dijo, EEUU comenzaría a atacar la infraestructura de generación eléctrica y petrolera del país.
Mientras Trump hablaba, las sirenas sonaban en Doha y Tel Aviv, lo que ilustra cómo la República Islámica sigue siendo capaz de sembrar el caos en Oriente Medio, a pesar de haber sufrido grandes pérdidas.
"Vamos a golpearlos con extrema dureza durante las próximas dos o tres semanas", dijo Trump. "Vamos a devolverlos a la Edad de Piedra, donde pertenecen".
"Mientras tanto, las conversaciones continúan", añadió. "Sin embargo, si durante este periodo no se llega a un acuerdo, tenemos la mirada puesta en objetivos clave".
Un día antes, Trump dijo a los periodistas que Teherán no tenía que llegar a un acuerdo como requisito previo para que el conflicto se apaciguara.
Aunque el miércoles el presidente reconoció brevemente la creciente preocupación entre los estadounidenses de que la guerra esté haciendo que la gasolina sea inasequible, insistió en que los precios bajarían pronto y que los aumentos eran principalmente culpa de Irán.
Añadió que los países que obtienen la mayor parte de su suministro de petróleo de la región del golfo Pérsico deberían tomar la iniciativa para abrir el estrecho de Ormuz. Reino Unido, Francia y otros aliados de EEUU han dicho que están dispuestos a ayudar a mantener abierto el estrecho, pero sólo después de que cesen las hostilidades.
"Pueden hacerlo fácilmente", dijo Trump. "Nosotros les ayudaremos, pero ellos deberían tomar la iniciativa para proteger el petróleo del que dependen tan desesperadamente", dijo.
Trump ha expresado su enfado por el hecho de que los aliados de la OTAN no se hayan ofrecido a ayudar a abrir el estrecho, llegando incluso a amenazar con retirarse de la Alianza, que cuenta con 76 años de antigüedad.
Aunque había declarado a Reuters ese mismo día que abordaría la relación de EEUU con la OTAN en su discurso, no mencionó al bloque.