Por Phil Stewart
WASHINGTON, 31 mar (Reuters) - El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, se negó el martes a reafirmar el compromiso de Washington con la defensa colectiva de la OTAN, alegando que la decisión corresponde al presidente Donald Trump, después de que aliados europeos clave se negaron a apoyar a Estados Unidos en la guerra contra Irán.
Las declaraciones de Hegseth en una rueda de prensa en el Pentágono fueron extraordinarias, dado que la defensa colectiva constituye el núcleo de la alianza de la OTAN, que se formó en 1949 con el objetivo principal de contrarrestar el riesgo de un ataque soviético contra el territorio aliado.
Cualquier señal por parte de Estados Unidos de que podría no estar dispuesto a defender a los aliados de la OTAN en caso de un ataque de Rusia u otro adversario podría debilitar gravemente la alianza, incluso si Trump opta por no retirarse de ella por completo, algo que podría requerir el consentimiento del Congreso.
Cuando Reuters le preguntó en una rueda de prensa si Estados Unidos sigue comprometido con la defensa colectiva de la OTAN, Hegseth respondió: "En lo que respecta a la OTAN, esa es una decisión que se dejará en manos del presidente. Pero solo diré que se han puesto muchas cosas al descubierto".
En aparente referencia a las tensiones con los aliados de la OTAN Francia, Italia, España y Reino Unido, Hegseth dijo: "Cuando pedimos asistencia adicional o simple acceso, bases y sobrevuelos, nos encontramos con preguntas, obstáculos o vacilaciones".
"No se puede hablar de una alianza si hay países que no están dispuestos a apoyarte cuando los necesitas. (Trump) simplemente lo está señalando y, en última instancia, será su decisión cómo se materialice", afirmó Hegseth.
Los expertos llevan tiempo advirtiendo que los comentarios que sugieren que Estados Unidos podría no cumplir sus compromisos con la OTAN podrían animar a Rusia a poner a prueba la disposición de los miembros de la OTAN a aplicar el artículo 5 de la alianza, que establece que un ataque armado contra un Estado miembro es un ataque contra todos.
La guerra con Irán ha exacerbado las tensiones entre Estados Unidos y Europa, que se han intensificado desde el inicio del segundo mandato de Trump el año pasado por todo tipo de cuestiones, desde la revisión por parte de Trump de su relación comercial de 2 billones de dólares hasta sus pretensiones de propiedad sobre Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, aliado de la OTAN.
Europa también observa con nerviosismo los esfuerzos de Trump por mediar para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, y a algunos funcionarios europeos de alto rango les preocupa que Trump parezca apoyar un acuerdo favorable a Moscú.