Por Andreas Rinke, Ludwig Burger y John Irish
BERLÍN/PARÍS, 19 mar (Reuters) - Para alguien que se autodenomina "transatlanticista" como el canciller alemán, Friedrich Merz, sus palabras han sido inusualmente contundentes.
Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió a los países que se sumaran a un esfuerzo global contra Irán y desplegaran buques para abrir el estrecho de Ormuz, cuyo cierre parcial ha tenido a la economía mundial en un aprieto, fue rechazado por algunos de los aliados más cercanos de Washington.
Merz dijo el miércoles ante los legisladores alemanes que estaba de acuerdo en que no se debía permitir que Irán supusiera una amenaza para sus vecinos, pero expresó sus dudas sobre los fundamentos de la guerra entre Estados Unidos e Israel.
"Hasta la fecha, no hay ningún plan convincente sobre cómo podría tener éxito esta operación. Washington no nos ha consultado y no ha dicho que fuera necesaria la ayuda europea", dijo ante los legisladores.
"Habríamos desaconsejado seguir este curso de acción tal y como se ha llevado a cabo. Por lo tanto, hemos declarado que, mientras la guerra continúe, no participaremos en garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, por ejemplo, por medios militares", añadió.
Los líderes europeos han rechazado participar directamente en las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, temerosos de verse arrastrados a un conflicto impredecible cuyos objetivos no comprenden del todo y que es impopular entre sus propios ciudadanos.
Al hacerlo, calculan que las ventajas de mantenerse al margen superan los múltiples riesgos para las relaciones transatlánticas, que ya se encuentran sometidas a una fuerte tensión por cuestiones que van desde la guerra en Ucrania hasta las disputas arancelarias.
El ministro de Defensa de Merz, Boris Pistorius, fue tan directo como su jefe el lunes: "Esta no es nuestra guerra, nosotros no la hemos iniciado". En consonancia con la postura de Alemania, el presidente francés, Emmanuel Macron, también dijo: "No somos parte del conflicto".
EUROPEOS EN CONTRA DE LA GUERRA CON IRÁN
Los europeos llevan mucho tiempo temiendo que enfadar a Trump pueda significar que los deje de lado en Ucrania o que intente obligar a Kiev a aceptar un acuerdo que favorezca a Moscú. Incluso la propia existencia de la alianza de la OTAN se ha puesto en duda, con países inquietos por los planes de Trump de arrebatar Groenlandia a Dinamarca, también miembro de la OTAN, a principios de año.
Aunque no dio indicios de que planee castigar a los aliados de la OTAN, Trump dijo que habían cometido un "error muy tonto" al no unirse a EEUU en sus operaciones militares en Irán.
Trump reservó un desprecio especial para el primer ministro británico, Keir Starmer, de quien dijo que "no era Winston Churchill", el líder británico durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, Starmer y otros tienen a la opinión pública de su lado. Una encuesta de YouGov sugirió que los británicos se oponían a los ataques por un 49% frente a un 28%.
Esto ha obligado al partido populista Reform UK, de Nigel Farage, y a los conservadores de la oposición a moderar su apoyo inicial a los ataques de Estados Unidos e Israel e incluso a ofrecer cierto respaldo.
"Soy la mayor crítica de Keir Starmer, pero la guerra de palabras que viene de la Casa Blanca es infantil", dijo la líder conservadora Kemi Badenoch.
"No me gusta ver cómo nuestro primer ministro es reprendido por líderes extranjeros", dijo Robert Jenrick, de Reform UK.
En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tardó en denunciar los ataques contra Irán como imprudentes e ilegales y restó importancia a las amenazas de Trump de cortar el comercio con España si no permitía que las bases de operación conjunta se utilizaran para la guerra.
"Nosotros no vamos a ser vasallos de nadie, y no permitiremos ninguna amenaza y defenderemos lo que creemos, que son nuestros valores", dijo a principios de marzo la vicepresidenta española María Jesús Montero.
La postura del Gobierno cuenta con un amplio respaldo entre los españoles: el 68% dijo en una encuesta realizada por la empresa española 40db que se oponía a la guerra.
Una encuesta de ARD DeutschlandTrend reveló que el 58% de los alemanes se opone a la guerra, mientras que el 25% la apoya. Las críticas han llegado incluso desde la extrema derecha, Alternativa para Alemania, un partido que ha cortejado al Gobierno de Trump.
"Donald Trump comenzó como un presidente de la paz; acabará siendo un presidente de la guerra", dijo su colíder, Tino Chrupalla.