Por Daniela Desantis y Lucinda Elliott
ASUNCIÓN, 14 mar (Reuters) - Cuando la diputada opositora paraguaya Leidy Galeano regresó de una gira con todos los gastos pagados por seis ciudades chinas, estaba convencida de que Paraguay corría el riesgo de perder importantes beneficios económicos si se mantenían las relaciones con su antiguo aliado Taiwán en lugar de Pekín.
"Todo lo que yo veía allí, lo quería en mi país", dijo Galeano, miembro del movimiento político opositor Yo Creo, cuyos altos cargos se han expresado favorablemente sobre China.
Este viaje y otros similares, que según fuentes fueron por invitación del consulado chino en São Paulo, incluyeron banquetes, hoteles de lujo y visitas a la Gran Muralla, parte de lo que los legisladores paraguayos consideraron un esfuerzo coordinado para fijar un contraste con Taiwán, gobernado democráticamente y que Pekín reclama como territorio propio.
Con apenas 6,4 millones de habitantes, Paraguay es un actor poco significativo en el escenario mundial, pero es el último aliado diplomático de Taiwán en Sudamérica.
Un cambio de postura por parte de uno de los 12 países del mundo que aún reconocen a Taiwán representaría una victoria simbólica para Pekín en su campaña por aislar a Taipéi.
Sus esfuerzos también son una señal de la intención de China de consolidar su influencia en Latinoamérica, donde el presidente estadounidense Donald Trump también está decidido a ser la superpotencia dominante.
Con más de dos años por delante en su mandato, el Gobierno del presidente Santiago Peña tiene pocos incentivos para modificar la política hacia Taiwán, que durante mucho tiempo ha sido un pilar de sus relaciones exteriores.
No obstante, algunos analistas señalan que las luchas por la sucesión podrían fragmentar al gobernante Partido Colorado o empujarlo a alianzas con grupos de oposición históricamente más abiertos al reconocimiento de Pekín.
Peña ha reafirmado públicamente su apoyo a Taipéi. "Todos los países de América Latina que cambiaron de Taiwán a China y que cayeron en los brazos de la promesa del sueño chino, toditos están peor que Paraguay", dijo en diciembre en su podcast. La presidencia paraguaya no respondió a un pedido de comentarios.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dijo en una respuesta por escrito a Reuters que las relaciones de Paraguay con Taiwán "se basan en los principios y valores de libertad, democracia, derechos humanos y estado de derecho".
CORTEJADO POR AMBAS PARTES
El creciente compromiso de China choca con los esfuerzos de Taipéi y Washington por mantener su postura. Paraguay firmó un pacto de defensa con Estados Unidos en enero, se unió a la "Junta de Paz" de Trump y participó en una cumbre sobre minerales críticos organizada por la Casa Blanca a principios de este año.
Washington también levantó las sanciones contra el expresidente Horacio Cartes, quien había sido objeto de investigaciones por presunta corrupción y es mentor de Peña, cuyo mandato finaliza en 2028.
Entrevistas con media docena de participantes —entre ellos tres legisladores y tres periodistas que se unieron a los viajes— y un análisis de los itinerarios realizado por Reuters revelan que la ofensiva diplomática de China en Paraguay se ha intensificado en el último año.
Un recuento de Reuters muestra que al menos 19 parlamentarios paraguayos, cinco periodistas y un aspirante a la presidencia de la oposición han visitado China desde finales de 2023, con una marcada aceleración el año pasado y más viajes planeados para marzo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China, en una respuesta escrita a Reuters, dijo que "apoyar a las autoridades de Taiwán no tiene futuro" y que un número creciente de paraguayos de diversos sectores cree que establecer relaciones diplomáticas con Pekín redundaría en beneficio de los "intereses fundamentales y a largo plazo" de ambos países.
Negó cualquier intento de cabildeo, afirmando que los intercambios entre personas son un "esfuerzo bidireccional" que "no requiere de presión por parte de nadie".
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán, en un comunicado a Reuters, dijo que Pekín está intentando "captar" a sus aliados y que Taiwán trabaja "activamente para mantener los lazos con todos" sus socios diplomáticos.
Un portavoz de la embajada estadounidense en Asunción dijo a Reuters que Washington espera que los paraguayos que participan en visitas guiadas oficiales chinas "comprendan el grado de manipulación de la información" inherente a dichos viajes.
El acercamiento de Pekín a Paraguay sigue un patrón observado en toda la región. Panamá, la República Dominicana, El Salvador, Nicaragua y, más recientemente, Honduras, cambiaron su reconocimiento tras la presión ejercida por China y sus promesas de comercio e infraestructura.
VIAJES DE PARLAMENTARIOS
La diputada opositora Roya Torres dijo que durante su viaje en 2025, funcionarios chinos aprovecharon para mostrarle servicios y tecnología sanitaria de vanguardia, con recorridos a centros de tratamiento y estaciones de tren de alta velocidad, al tiempo que insinuaban que el comercio y la inversión podrían fluir con mayor rapidez si Paraguay reconociera a Pekín.
Torres dijo que las visitas relacionadas con el sector sanitario fueron lo que más la impactó.
Según la diputada, el contraste con su país intensificó su temor de que Paraguay se estuviera "quedando sin tiempo" —un mensaje que los funcionarios chinos le transmitieron repetidamente— y de que corriera el riesgo de quedarse atrás tanto en equipos médicos de vanguardia como en el acceso al mercado chino si mantenía relaciones con Taipéi.
Paraguay, considerado durante mucho tiempo uno de los países más pobres de Sudamérica, ha experimentado un auge de crecimiento en los últimos años gracias a las exportaciones de carne, la industria manufacturera y la construcción.
Si bien obtuvo la calificación de grado de inversión en 2024, la corrupción arraigada y las profundas brechas en el gasto en educación e infraestructura siguen limitando la expansión de estos avances.
Algunos paraguayos que participaron en los viajes afirmaron que las invitaciones fueron emitidas por el consulado chino en São Paulo, aunque Reuters no pudo verificar de forma independiente el origen ni quién financió los viajes. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China no confirmó el origen en su respuesta a Reuters.
Galeano, Torres y otros legisladores que visitaron China en octubre se alojaron en el lujoso hotel Shangri-La de Pekín, recorrieron la extensa y pujante zona industrial de Chongqing y se reunieron con líderes locales, según un itinerario al que tuvo acceso Reuters.
Los parlamentarios con los que habló Reuters describieron las visitas como una oportunidad única y sin filtros para observar la ambición tecnológica y la confianza política de China.
Billy Vaesken, diputado del Partido Liberal que pasó 15 días en China a finales de 2024 junto con dos congresistas del gobernante Partido Colorado, dijo que ahora aboga por estrechar los lazos con Pekín.
"No tenemos que perder el boleto", dijo, refiriéndose a la posible inversión china en infraestructura local.
Reuters solicitó entrevistas con al menos media docena de miembros del Partido Colorado, quienes no quisieron hacer comentarios sobre sus viajes a China. Varios otros miembros destacados de la oposición que participaron en dichas visitas también se negaron a hablar del asunto.
La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, valorada en billones de dólares, ha ido dejando una huella cada vez mayor en Sudamérica, más recientemente con el megapuerto de Chancay en Perú, un centro logístico que reduce los tiempos de envío a Asia y que se está convirtiendo rápidamente en la puerta de entrada de Pekín a la región.
En Paraguay, el debate se centra cada vez más en la economía. Sus principales exportaciones son la soja y la carne vacuna, pero el país no puede vender directamente a China porque Pekín se niega a comerciar con países que reconocen a Taipéi.
En cambio, los envíos se realizan a través de Argentina y Brasil, lo que reduce sus ganancias. Al mismo tiempo, los productos chinos están llegando en masa a Paraguay, con importaciones que superaron los 6.000 millones de dólares en 2025, una cifra récord, según datos oficiales.
Taipéi ha contribuido a financiar proyectos como el edificio del parlamento y un nuevo campus universitario en construcción. Sin embargo, un informe del centro de investigación local CADEP reveló que los lazos de Paraguay con Taiwán solo han generado modestos beneficios económicos.
La opinión pública también podría estar cambiando: una encuesta reciente de la consultora Metro mostró un creciente apoyo al establecimiento de relaciones con China. Metro no quiso comentar quién encargó la encuesta.
Funcionarios de la embajada de Taiwán en Asunción dijeron que ellos también están presionando activamente para contrarrestar a China invitando a parlamentarios del gobernante Partido Colorado a visitar su territorio.
Sin embargo, el enfoque de Pekín parece estar ganando terreno políticamente.
“Hay más personas que están dentro del parlamento, la cámara baja, la cámara alta, que van mirando a China (...) esta posición está creciendo”, dijo el diputado Vaesken, quien planea regresar a China este año. “De aquí a poco, Taiwán va a terminar como Hong Kong, va a pasar a ser parte de China, va a terminar anexada y los paraguayos nos vamos a quedar sin nada”.