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A FONDO-Estudiantes venezolanos recuperan las calles tras años de opresión

Reuters14 de mar de 2026 10:00
  • Nueva generación de estudiantes ve esperanza, pero sigue desconfiando de EEUU
  • Estudiantes exigen liberación de presos políticos y aumento salarial para los profesores
  • Alrededor de 1,3 millones de estudiantes tienen derecho a voto, lo que los convierte en un bloque crucial

- A mediados de febrero, cientos de estudiantes de una prestigiosa universidad hicieron lo impensable: su protesta abandonó el campus de la Universidad Central de Venezuela en Caracas y se extendió a una calle cercana.

Antes de la operación militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro el 3 de enero, el activismo estudiantil era una actividad arriesgada en Venezuela. Permanecer en el campus históricamente había ofrecido cierta protección; los estudiantes que salían a las calles se arriesgaban a ser golpeados, detenidos o algo peor.

Organizaciones como las Naciones Unidas han denunciado la tortura contra los detenidos en Venezuela, incluyendo descargas eléctricas, asfixia y privación del sueño.

Así que cuando los estudiantes, marchando junto a familiares de algunos de los encarcelados por el gobierno de Maduro, abandonaron el campus coreando "libérenlos a todos", fue un acto de desafío.

"Nací en el 2003 y hasta ahora lo único que conozco es esto", dijo Paola Carrillo, de 22 años, miembro de la dirigencia estudiantil, a la multitud que los vitoreaba. "Luchamos por la libertad que queremos".

Los estudiantes universitarios, ondeando banderas o ensangrentados por los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, fueron los protagonistas clave de las masivas protestas antigubernamentales de hace una década.

Esas manifestaciones se desvanecieron en medio de la represión de los servicios de seguridad, que incluyó arrestos de estudiantes y profesores, y violencia por parte de bandas de motociclistas aliadas del partido gobernante que causaron cientos de muertes.

Una profunda crisis económica obligó a muchos a abandonar las aulas e incorporarse al mercado laboral. Protestas más pequeñas en 2019, 2024 y principios de 2025 fueron rápidamente sofocadas.

Pero ahora, una nueva generación está en las calles. Diez activistas estudiantiles de cuatro universidades de todo el país declararon a Reuters que ven una esperanza real tras el derrocamiento de Maduro, a pesar de la resistencia del gobierno que encabezaba, y se sienten más seguros al alzar la voz ahora que en cualquier otro momento de la historia reciente.

Los estudiantes, de entre 22 y 27 años, solo han conocido al gobierno socialista del movimiento del expresidente Hugo Chávez que ha estado en el poder desde 1999.

"Sentía como que no he hecho nada de esto antes y creo que es mi momento (...) creo que es el momento de asumirlo, por más miedo que pueda dar", dijo Carrillo, quien cursa el último año de Derecho y apenas comenzaba la adolescencia cuando se produjeron las últimas protestas estudiantiles masivas.

Su objetivo, dijo, es animar a otros a unirse, "que estas personas, que se sientan como yo, sepan que tienen una voz o que hay una persona como ellos que se siente igual y que aun así está acá intentándolo".

Ni el Ministerio de Comunicación de Venezuela, que gestiona todas las solicitudes de prensa del gobierno, ni la Fiscalía General de la República respondieron a las preguntas para este artículo.

ENFRENTANDO A DELCY RODRÍGUEZ EN LAS CALLES

Los estudiantes afirmaron que su agenda va mucho más allá de la liberación de presos: exigen la derogación de las leyes contra el discurso de odio y el terrorismo, que califican de herramientas de opresión.

También piden elecciones libres y justas, y lo que llaman "reinstitucionalización", o la reparación de las instituciones estatales que, según los activistas, han sido destruidas por el partido socialista.

Los estudiantes también exigen mayores presupuestos para las universidades y aumentos salariales para los profesores, que ganan tan solo 4 dólares al mes.

Miguelangel Suárez, de 26 años y presidente de la federación estudiantil de la Universidad Central de Venezuela, incluso confrontó a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en un evento en el campus en enero, un encuentro que fue ampliamente compartido en las redes sociales.

"Le dije a los muchachos 'mira, voy a encarar a Delcy Rodríguez' y los muchachos me dijeron: nosotros vamos contigo. Esto te habla bastante de lo que cambia el paradigma luego del 3 de enero", afirmó.

La interacción fue un hecho inusual para Rodríguez, una abogada de 56 años egresada de la Universidad Central de Venezuela, quien rara vez concede entrevistas o responde preguntas. Sus interacciones con el público se concentran principalmente en eventos progubernamentales.

"Ella nos dijo que nosotros no la estábamos dejando hablar; al contrario, nosotros estamos dispuestos a dialogar en ese momento y seguimos estando", dijo Suárez, quien se graduará en diciembre con una licenciatura en estudios políticos y administrativos.

Aunque los estudiantes en general no son afines al gobierno, muchos no participan directamente en partidos de oposición y aún no han puesto su atención en las futuras elecciones prometidas por Estados Unidos.

Según Carlos Meléndez, sociólogo y director del Observatorio de Universidades, una organización no gubernamental, alrededor de 1,3 millones de estudiantes tienen derecho a voto, lo que podría convertirlos en un bloque electoral crucial en un país de 28 millones de habitantes.

"Estamos viendo a un grupo de estudiantes (....) que no solamente ha querido estudiar, sino incorporarse a la agenda política del país", dijo Meléndez.

Su participación no es "por adoctrinamiento particular de partidos, sino como una reacción al gobierno y sus políticas, y han decidido participar en lo político para hacer frente a la causa por la restitución democrática".

"NADIE QUIERE QUE BOMBARDEEN SU PAÍS"

Estudiantes de toda Venezuela expresaron su alegría por la salida de Maduro, pero desconfían de Estados Unidos y expresaron que desearían que su derrocamiento se hubiera logrado por otros medios.

Maikel Carracedo, de 27 años, estudiante de derecho de la Universidad del Zulia en Maracaibo, comentó que se enteró de la operación estadounidense cuando lo despertaron por teléfono. "¡Están invadiendo Caracas!", dijo una compañera de clases.

"Lo primero que hice fue hacerme una taza de café, abrir el portón de mi casa en la mañana y tomarme mi café, mi primer café en libertad", dijo.

Pero a pesar de la euforia de ver el posible fin de la era chavista y la esperanza de reconstrucción, Carracedo, como muchos otros estudiantes, expresó su consternación por cómo sucedió.

"Nosotros aspirábamos que el cambio viniera de una manera mucho más democrática y mucho más pacífica", dijo. "Nadie quiere que su país sea bombardeado o sea atacado, pero así pasó y así lo aceptamos".

Carrillo, líder estudiantil en Caracas, señaló que, en general, los jóvenes venezolanos "habrían preferido llegar a este punto de otra manera".

"Sí creo que en el fondo hay una frustración de que no haya podido ser por nosotros y que -la situación, la circunstancia, el régimen- nos haya llevado a este punto donde alguien más lo tuvo que hacer por nosotros", dijo. "Además hay prácticamente una administración indirecta de un país tercero sobre nuestro país y sobre todo sobre nuestros recursos".

El presidente estadounidense Donald Trump ha elogiado repetidamente a Rodríguez por estabilizar el país tras la destitución de Maduro, así como por sus esfuerzos para abrir el país a los intereses petroleros y mineros.

Maduro siempre negó las acusaciones de que presidiera una dictadura y afirmó haber sido elegido justamente para su tercer mandato en 2024, una afirmación rechazada por la oposición y los observadores internacionales, quienes afirman que el candidato de una coalición opositora ganó contundentemente.

Para algunos estudiantes, la liberación de presos es algo personal.

José Castellanos, un estudiante de economía de 22 años de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, en el estado occidental de Lara, fue detenido en octubre de 2025 y retenido durante casi cuatro meses por cargos de terrorismo, incitación al odio y traición, todos los cuales él niega.

Las autoridades acusaron a Castellanos de colgar una pancarta que decía "Libertad... está pasando" en un edificio universitario.

Fue arrestado junto con su hermano, estudiante de comunicaciones y reportero, y su madre, que también fueron liberados.

"Estar en la cárcel me hizo madurar, me dio más valentía y fuerza para luchar por la libertad del país, por la democracia", dijo Castellanos a Reuters mientras participaba en una marcha en Barquisimeto en febrero.

"Básicamente estamos pasando por una transición de manera personal, que era una incertidumbre, un miedo a expresarse, a sentirse ahora con más libertad", dijo Luigi Lombardo, de 26 años, estudiante de Ciencias Sociales en la Universidad de Carabobo.

Lombardo destacó que "ahora se pasa a poder expresar todo ese disgusto, todo ese malestar, y es importante reafirmar eso, saber que ahora el país se está encaminando a lo que será una reconciliación".

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