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ANÁLISIS-Avisos del golfo Pérsico y temor a error de cálculo precedieron pausa de Trump en guerra

Reuters25 de mar de 2026 14:06

Por Samia Nakhoul

- La repentina pausa de Donald Trump en su enfrentamiento con Irán siguió a advertencias de los Estados del golfo Pérsico de que la guerra estaba entrando en una fase mucho más peligrosa y al creciente temor entre los líderes de la región de que Washington haya subestimado la disposición de Teherán a intensificar el conflicto, indicaron fuentes regionales y analistas.

Los Estados árabes del golfo Pérsico le advirtieron directamente a Estados Unidos de que los ataques estadounidenses contra las centrales eléctricas iraníes desencadenarían represalias iraníes contra sus propias instalaciones energéticas y de desalinización, según tres fuentes regionales que prefirieron mantener el anonimato debido a lo delicado del asunto.

Trump había amenazado con atacar la red eléctrica de Irán a menos que Teherán reabriera el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del suministro energético mundial. Pero Irán se negó a ceder, el estrecho permaneció cerrado, los mercados petroleros se dispararon y las bolsas mundiales cayeron, poniendo de manifiesto los límites de la influencia de Trump.

Irán envió una advertencia a las capitales del Golfo, a través de un intermediario árabe, de que cualquier ataque estadounidense contra sus centrales eléctricas desencadenaría represalias ilimitadas, contaron otras dos fuentes regionales.

"Trump calculó totalmente mal cuando dijo 'tienen 48 horas para abrir el estrecho'", dijo Alan Eyre, exdiplomático estadounidense y experto en Irán.

"Una vez que quedó claro que Irán iba en serio con su amenaza de atacar las infraestructuras energéticas del Golfo como respuesta, tuvo que dar marcha atrás".

TRUMP, EN CONTACTO CON SOCIOS DE ORIENTE MEDIO

Alex Vatanka, del Instituto de Oriente Medio, dijo que Teherán había sorprendido a Trump con su capacidad para mantenerse en la lucha y su disposición a escalar el conflicto sin límites. "No mostraron inhibiciones, ni restricciones, ni reservas".

No hubo respuesta inmediata a las solicitudes de comentarios para este artículo del Gobierno iraní, los Estados árabes del golfo Pérsico ni el Departamento de Estado de Estados Unidos.

La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, dijo que el presidente Trump había considerado que Estados Unidos está a punto de completar los objetivos definidos para la Operación Furia Épica.

"El presidente está en estrecho contacto con nuestros socios en Oriente Medio, y los ataques del régimen terrorista iraní contra sus vecinos demuestran lo imperativo que era que el presidente Trump eliminara esta amenaza para nuestro país y nuestros aliados", añadió.

La pausa de Trump en los ataques contra la infraestructura energética iraní, según las fuentes regionales y analistas, parecía ser un reconocimiento de que la guerra que había amenazado con intensificar ya se estaba escapando de su control y que sus costos superaban ahora cualquier ventaja política derivada de proyectar la fuerza estadounidense.

Entre bastidores, continuaron los esfuerzos por frenar un contagio más amplio a través de intermediarios como Pakistán, Turquía y Egipto, así como de socios del golfo Pérsico nerviosos por verse arrastrados a una guerra que no habían elegido ni controlaban.

Ebtesam Al-Ketbi, presidenta del Emirates Policy Center, dijo que la pausa de Trump apuntaba a dos posibles trayectorias.

Una es táctica: ganar tiempo para completar los despliegues, poner a prueba la respuesta de Irán y emitir una última advertencia antes de un ataque de mayor envergadura. La otra es estratégica: utilizar la desescalada para preparar el terreno para un acuerdo más amplio, que incluya un reinicio de las reglas de seguridad regional en el golfo Pérsico.

En cualquier caso, dijo, la guerra no ha terminado, simplemente se ha reconvertido en una herramienta de presión.

EXPUESTOS A UN RIESGO ENORME

Desde el principio, Irán intensificó la escalada atacando las infraestructuras y el transporte marítimo del golfo Pérsico, lo que hizo temer un impacto prolongado en el petróleo, el gas, el GNL y el comercio a través de Ormuz.

Los Estados del Golfo, dijo Vatanka, fueron los que pagaron el precio más alto. "Si yo fuera un líder del golfo Pérsico, estaría furioso", comentó. "Se les expuso a un riesgo enorme sin su consentimiento, y el daño infligido en cuatro semanas podría tardar años en repararse".

Analistas dijeron que Trump calculó mal tanto la resistencia de Irán como la magnitud de las repercusiones regionales y globales.

Esperaba que Teherán estuviera demasiado débil, dividido o intimidado para responder con contundencia, pero se enfrentó a una escalada asimétrica que impuso fuertes costos a los socios de Estados Unidos y a la economía mundial, dijeron analistas y funcionarios.

El resultado fue un giro típico de Trump: retórica dura, acompañada de retrasos. Preservar sus opciones significaba dar un paso atrás ante una escalada que arriesgaba convertir una demostración de fuerza en un atolladero que definiría su presidencia, dijeron analistas.

El problema más profundo, según analistas, es que la guerra ha destrozado el statu quo que Trump parecía creer que podía remodelar. Irán, maltrecho pero no derrotado, ha aprendido una dura lección: la disuasión funciona. Una mezcla de confianza y miedo configura ahora el cálculo de Teherán: sacar algo duradero de esta guerra o arriesgarse a verse arrastrado de nuevo a ella, según los analistas.

Para Trump, cualquier acuerdo sería más limitado, más costoso y más difícil de vender de lo que le gustaría.

"Irán se siente en parte envalentonado y en parte asustado", dijo Eyre. "Han sufrido graves daños, destrucción y muertes, y no quieren volver a pasar por esto. Pero no pueden volver al antiguo statu quo", dijo, porque Israel simplemente atacaría de nuevo.

IRÁN BUSCA UN ACUERDO MÁS AMPLIO

Fuentes de alto nivel en Teherán dijeron que la postura negociadora de Irán se ha endurecido considerablemente desde que comenzó la guerra, lo que indica que cualquier trato podría suponer un alto precio para Trump.

Irán buscaría garantías vinculantes contra futuras acciones militares, una indemnización por las pérdidas sufridas durante la guerra y el control formal sobre Ormuz, según las fuentes.

Cualquier intento iraní de controlar el estrecho alarmaría a los Estados del golfo Pérsico que comparten la vía navegable y les haría temer que Irán busque una nueva hegemonía regional perjudicial para sus intereses.

Abdulaziz Sager, presidente del Centro de Investigación del golfo Pérsico, en Arabia Saudita, dijo a Reuters que el estrecho "sigue siendo una ruta estratégica y económica vital, y su estabilidad no es negociable".

Vali Nasr, académico iraní-estadounidense y experto en política exterior, dijo que Teherán ya no busca volver al statu quo anterior a la guerra, sino a un acuerdo más amplio, uno que incluiría garantías de seguridad, ayuda económica y un equilibrio de poder diferente en el Golfo.

Según fuentes regionales, los funcionarios estadounidenses parecen dispuestos a entablar un diálogo indirecto con Irán a través de intermediarios, lo que sugiere la posibilidad de un canal secreto para las negociaciones, aunque ambas partes mantengan públicamente una línea dura.

Según los analistas, una figura clave para cualquier posible acuerdo es el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, un antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria con la talla necesaria para negociar sin perder credibilidad ante los partidarios de la línea dura.

Aunque Teherán da señales de apertura al diálogo, su postura sigue siendo cauta, proyectando disuasión al tiempo que se muestra marcado por el daño que ha sufrido. Esto refleja una estrategia de mostrar fuerza sin provocar más destrucción, según el historiador iraní-estadounidense Arash Azizi.

Cualquier resolución, añade, probablemente requeriría la aceptación de la región y, potencialmente, el respaldo de potencias mundiales como Rusia o China.

Descargo de responsabilidad: La información proporcionada en este sitio web es solo para fines educativos e informativos, y no debe considerarse como asesoramiento financiero o de inversión.

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