Por Jarrett Renshaw
WASHINGTON, 19 mar (Reuters) - El Gobierno del presidente Donald Trump anunció el miércoles una exención de 60 días de la Ley Jones, sobre transporte marítimo, lo que permite temporalmente a los buques de pabellón extranjero transportar combustible, fertilizantes y otras mercancías entre puertos estadounidenses para combatir el aumento de los precios y las interrupciones en el suministro derivadas del conflicto con Irán.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que la exención representa "otro paso para mitigar las interrupciones a corto plazo en el mercado petrolero, mientras el ejército estadounidense sigue cumpliendo los objetivos de la Operación Furia Épica".
La exención, una inusual excepción a una ley centenaria, subraya la respuesta urgente del Gobierno ante una crisis que ha disparado los precios de la gasolina y ha interrumpido el suministro de fertilizantes esenciales para los agricultores estadounidenses.
La American Maritime Partnership, un grupo de defensa sectorial con sede en Washington que representa a los operadores navieros estadounidenses, dijo estar "profundamente preocupada" por que la amplia exención de 60 días desplazara a trabajadores y empresas estadounidenses, y señaló que la exención está destinada únicamente a amenazas inmediatas para las operaciones militares. El grupo se comprometió a supervisar de cerca su aplicación.
La flexibilización de la Ley Jones permite a las refinerías costeras y a los distribuidores de combustible acceder a una mayor flota de buques, incluidos los de pabellón extranjero, para transportar gasolina, diésel y otros productos petrolíferos entre puertos.
Aunque los analistas advierten de que es poco probable que esta medida reduzca significativamente los precios en las gasolineras, supone un giro pragmático por parte de Trump, quien durante mucho tiempo ha defendido la construcción naval estadounidense y los sindicatos marítimos, principales defensores de la Ley Jones.
Brett Erickson, director general de Obsidian Risk Advisors, dijo que la exención sobre la Ley Jones —junto con otras medidas— no tendrá un impacto significativo en los precios.
"En estos momentos estamos completamente a merced de Irán, y mientras siga representando una amenaza creíble para el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, nos encontramos en un atolladero", dijo.
Los precios de la gasolina en EEUU se han disparado desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero. El conflicto ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
Los elevados precios de la energía conllevan importantes riesgos políticos para Trump y sus compañeros republicanos, quienes llevan mucho tiempo defendiendo que sus políticas mantendrían el combustible asequible para los consumidores estadounidenses.
La principal asociación de refinerías de petróleo de EEUU, American Fuel and Petrochemical Manufacturers, acogió con satisfacción la exención, afirmando que proporcionaría una flexibilidad muy necesaria.
El conflicto también ha interrumpido el suministro de fertilizantes, una de las principales preocupaciones de los agricultores estadounidenses.
Zippy Duvall, presidente de la American Farm Bureau Federation, aplaudió la exención, que se produce cuando algunos agricultores han comenzado las siembras de primavera.
"El aumento de los costes de los fertilizantes y el combustible, así como la amenaza de escasez, han causado conmoción en las zonas rurales de Estados Unidos", dijo.
En virtud de la Ley Jones, las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses deben ser enviadas en buques construidos en EEUU, con pabellón estadounidense y, en su mayor parte, de propiedad estadounidense. Los sindicatos del sector marítimo respaldan este requisito, que limita drásticamente el número de buques cisterna disponibles para los envíos nacionales.
La exención del Gobierno es una de las varias medidas de emergencia que se están aplicando para contrarrestar las repercusiones económicas del conflicto con Irán, entre las que se incluyen la liberación de reservas de la Reserva Estratégica de Petróleo y ajustes en la política de sanciones, mientras Washington busca estabilizar los mercados ante las presiones políticas internas.