Por Jarrett Renshaw
18 mar (Reuters) - El presidente Donald Trump y los republicanos del Congreso apuestan por que el alza repentina del precio del petróleo provocada por la crisis de Irán será demasiado efímera como para perjudicarles políticamente en noviembre, pero operadores y analistas ven indicios de que los precios en las gasolineras se mantendrán dolorosamente altos mucho después de cualquier avance diplomático.
Los precios del crudo se han disparado debido a que el conflicto con Irán ha interrumpido el suministro mundial. El West Texas Intermediate en Estados Unidos (WTI) superó los 100 dólares por barril por primera vez desde la crisis entre Rusia y Ucrania de 2022 y el gasóleo estadounidense superó los 5 dólares por galón, su nivel más alto desde finales de 2022.
Las interrupciones se deben en gran parte al bloqueo de facto del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una medida que tomó en respuesta a los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. El estrecho es un punto de estrangulamiento por el que suele fluir cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Trump ha afirmado en repetidas ocasiones que el aumento de los costos energéticos es un pequeño precio a pagar por neutralizar a Irán. El martes volvió a predecir que los precios de la energía "caerán en picado" una vez finalizado el conflicto.
Sin embargo, los futuros del petróleo, las previsiones gubernamentales y la demanda estacional del verano boreal apuntan a que los elevados precios del crudo y la gasolina persistirán incluso aunque las tensiones se alivien, advirtieron los analistas, señalando que los costos energéticos tienden a bajar más lentamente de lo que suben.
"Va a llevar tiempo que esos precios vuelvan a bajar", afirmó Matt Smith, analista del grupo consultor energético Kpler.
Si los costos del combustible se mantienen altos, los votantes podrían culpar al Partido Republicano de Trump de poner en aprietos los presupuestos familiares y castigar a sus candidatos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Las encuestas muestran que los votantes están preocupados por el costo de la vida. La asequibilidad es la cuestión clave para los demócratas, que están cerca de conseguir la mayoría en la Cámara de Representantes y de reducir el margen de control de los republicanos en el Senado.
Trump lleva mucho tiempo utilizando las redes sociales y el altavoz de la Casa Blanca para moldear el discurso político, pero los precios de la gasolina son difíciles de manipular, afirmó Chris Borick, encuestador y profesor de ciencias políticas en el Muhlenberg College de Pensilvania.
"Es el recordatorio más evidente de las preocupaciones sobre la asequibilidad, y es casi imposible convencer a los votantes de algún tipo de argumento contextual que supere su reacción emocional", dijo Borick.
La portavoz de la Casa Blanca Taylor Rogers afirmó que Trump "acertó en todo" y los precios del petróleo no son una excepción. "Una vez que se completen los objetivos militares de la Operación Furia Épica y se neutralice al régimen terrorista iraní, los precios del crudo y el gas caerán con rapidez, posiblemente incluso por debajo de los niveles anteriores al inicio de los ataques", dijo.
PRECIOS ALTOS DURANTE MÁS TIEMPO
La Administración de Información de Energía de Estados Unidos elevó de forma considerable este mes sus previsiones para los precios del crudo y los combustibles.
Ahora prevé que el Brent alcance un promedio de unos 79 dólares por barril en 2026, un 37% más que la previsión anterior de 58 dólares, mientras que se espera que la gasolina al por menor en Estados Unidos alcance un promedio de 3,34 dólares por galón, casi un 15% más que su estimación previa.
Para 2027, las previsiones revisadas del Gobierno sitúan los precios mundiales del crudo en torno a un 22% más altos y los precios de la gasolina en Estados Unidos aproximadamente un 8,4% más elevados que las proyecciones anteriores, lo que subraya las expectativas de que la escasez de suministro y los riesgos geopolíticos podrían mantener altos los costos energéticos durante años.
Los mercados de futuros del crudo reflejan una situación similar, ya que los contratos con entrega prevista para bien entrado el próximo año se cotizan por encima de los niveles observados a principios de año.
Los futuros del WTI han registrado un promedio de 68,1 dólares por barril en lo que va de año, pero se espera que alcancen un promedio de 85,25 dólares durante el resto de 2026 y de 71,35 dólares en 2027, según LSEG. Esto contrasta con un promedio de unos 64,7 dólares por barril en 2025.
Florence Schmit, estratega energética de Rabobank, afirmó que cualquier normalización sería gradual. "Incluso si firmaran un acuerdo de paz mañana, pasarían meses antes de que viéramos una reanudación total del tráfico y los flujos energéticos", comentó, añadiendo que los precios podrían bajar hasta situarse entre los 75 y los 80 dólares a fines de año.
Los conductores estadounidenses están notando el impacto. El promedio nacional del combustible normal subió el martes a 3,79 dólares por galón, frente a los 3,54 de hace una semana y los 2,92 de hace un mes, según datos del sector. Los precios también han subido de manera considerable desde los 3,08 dólares de hace un año.