
Por Tom Polansek
CHICAGO, EEUU, 10 feb (Reuters) - El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que durante mucho tiempo ha sido la referencia mundial en materia de estimación de cosechas, se enfrenta a crecientes dudas sobre la fiabilidad de sus datos, tras una reducción de personal y una fuerte revisión al alza de la superficie de maíz cosechada.
Los agricultores, comerciantes y fabricantes de alimentos de todo el mundo siguen de cerca los informes mensuales del USDA sobre la producción, la oferta y la demanda para poder anticipar los precios y las existencias.
Miles de empleados abandonaron el USDA el año pasado como parte de la campaña del presidente Donald Trump para reducir el tamaño del Gobierno federal, y a los expertos les preocupa que la reducción de personal haya mermado la capacidad de la agencia para obtener datos precisos y oportunos.
La estimación final del USDA en enero sobre la superficie de maíz plantada y cosechada por los agricultores en 2025 representó un aumento sin precedentes respecto de la de junio. Los precios de los cereales, ya de por sí bajos, se hundieron más de un 5%, en un momento en que los productores luchaban por obtener ganancias.
Los datos del USDA del mes pasado "parecían reflejar una agencia en desorden", dijo Arlan Suderman, economista jefe de materias primas de la consultora StoneX, que mencionó los cambios en superficie y otras estimaciones.
Las revisiones llevaron al Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas del USDA (NASS), que publica las estimaciones de superficie, a iniciar una revisión interna, según Lance Honig, alto funcionario del NASS.
En la Agencia de Servicios Agrícolas, otra rama del USDA, la reducción de personal impidió a los empleados procesar los datos sobre las plantaciones del verano boreal pasado y enviarlos al servicio de estadísticas, según Spiro Stefanou, exsubsecretario adjunto del USDA que dimitió el otoño pasado.
Esto retrasó la recepción por parte del servicio de estadísticas de una imagen completa de las hectáreas, dijo.
"El NASS disponía de menos información", explicó Stefanou. "Eso iba a hacer que sus estimaciones fueran menos fiables".
El verano boreal pasado, Trump despidió a un funcionario de alto rango del Departamento de Trabajo tras los malos resultados del mercado laboral, lo que avivó las preocupaciones sobre la calidad de los datos del Gobierno federal.
AJUSTES MASIVOS EN LAS COSECHAS
El maíz, el cultivo más importante de Estados Unidos, se usa para alimentar a millones de animales de granja, producir etanol y edulcorar alimentos como el ketchup y los helados.
El mes pasado, los agricultores y analistas esperaban en gran medida que el USDA ajustara levemente su estimación de acres cosechados, que ya era la mayor desde la década de 1930. En cambio, el USDA la elevó a 91,3 millones de acres (36,9 millones de hectáreas), un 1,3% más que la estimación anterior y un 5,2% más que en junio.
"De repente, nos encontramos con acres por todas partes", dijo el veterano analista Sid Love.
Las revisiones menores son habituales, a menudo en forma de descensos, ya que las malas condiciones meteorológicas pueden reducir los hectáreas que los agricultores cosechan. Según un análisis de Reuters, en los últimos 15 años, las estimaciones de los acres cosechados descendieron en promedio un 0,7% entre junio y enero.
El aumento del mes pasado elevó inesperadamente la estimación de producción de maíz del USDA y hundió los precios de los futuros Cv1 en un 5,4%.
REVISIÓN INTERNA
El USDA basó el cálculo de superficie de junio en encuestas realizadas a casi 68.000 agricultores, que se han mostrado cada vez más reacios a participar. Utilizó los resultados para estimar los acres cosechados hasta volver a encuestar a los agricultores en diciembre y luego publicó los resultados actualizados en enero, dijo Honig.
Como parte de su revisión, el USDA confirmará que sus procedimientos funcionaron como debían, dijo Honig. La agencia también está explorando opciones para mejorar las estimaciones de los acres cosechados, muy probablemente sin más encuestas a los agricultores, destacó.
En enero, tenía sentido aumentar el número de acres cosechados para grano porque el mal tiempo no había obstaculizado a los agricultores, dijo Honig.
Además, las plantaciones fueron mayores que en años anteriores, y el número de acres cosechados para ensilaje, un tipo de pienso para ganado elaborado a partir de la planta de maíz entera, se mantiene relativamente sin cambios cada año, remarcó.
En junio, el USDA estimó que los agricultores habían plantado 95,2 millones de acres, un 5% más que el año anterior.
En ese momento, las plantaciones estaban casi completas, lo que aumentó la confianza en la estimación entre los comerciantes y los agricultores. Muchos agricultores retrasaron la venta de sus cosechas debido a los bajos precios de los cereales y no sabían que las plantaciones eran incluso mayores de lo que pensaban.
El USDA elevó su estimación en más de un 2% en agosto, lo que provocó una caída del 3% en los precios del maíz, y volvió a hacerlo en septiembre. En enero, el USDA estimó que las plantaciones ascendían a 98,8 millones de acres, un 3,8% más que su estimación inicial.
Algunos agricultores dijeron que no entendían por qué el USDA no pudo realizar una mejor evaluación en junio.
"Dada la agitación y la rotación de personal en el USDA en ese momento, ya existía preocupación sobre la calidad de los datos, y el error entre junio y la cifra final no hizo más que reforzar ese temor", dijo Angie Setzer, socia de la consultora Consus Ag Consulting.
"Nunca antes había habido una oscilación de esta magnitud entre las plantaciones de junio y las definitivas, lo que hace que muchos consideren que es más difícil gestionar adecuadamente el riesgo", agregó.